Mostrando entradas con la etiqueta cine o series. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta cine o series. Mostrar todas las entradas

domingo, 15 de enero de 2012

Defensa de una secuela




No voy a caer en el tópico de mencionar eso de: "nunca segundas partes fueron buenas". ¡Oh! ¡Vaya! ¡Ya lo he hecho! Bueno, si es que al final tenía que mencionarlo. ¿Cuántas veces se ha demostrado que esta frase es un error? Tengo ejemplos: Solo en casa 2, la segunda parte de El Juego de Ender titulada La voz de los muertos (por cierto, parece que van a llevar la primera novela al cine, ya les vale después de varias décadas), Shrek 2, la segunda parte de la película de La Búsqueda, etc..

Pero lo que he descubierto es que (¡oh Dios!) ¡las cuartas partes pueden superar incluso a las anteriores!

Es el caso de Misión Imposible 4: Protocolo Fantasma. Para mí ha sido la película de estas navidades. Y desde aquí hago un llamamiento general a esa gente que piensa que ya el hecho de que hagan chopomil secuelas empieza a restar interés. La película es divertida a más no poder, es emocionante, me encanta como está construido el argumento (sobre todo en la parte que transcurre en Dubai) y, ya que es una película de acción, hasta las escenas de "por Dios, no te lo crees ni tu" me parecen de lo mejor. Desde la primera escena en la cárcel, te lo empiezas a pasar pipa. Me encanta el personaje encarnado por la francesa Léa Seydoux (actriz que ya llamó mi atención en la última de Woody Allen, Midnight in Paris), el despliegue "made in Apple", los actores que acompañan a Cruise (todos hasta entonces desconocidos) y por supuesto volver a ver a Tom corriendo como en los mejores tiempos. Porque, como ya he comentado a algunos conocidos, el que se marca las carreras con más estilo, siempre ha sido y será Tom.

Si esto es así ¿para cuándo la quinta?

jueves, 8 de diciembre de 2011

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Este nombre tan largo, es el título del libro en el que se inspiraron para hacer la película "Blade Runner".

Durante estas dos últimas semanas me he leído la obra de Philip K. Dick, he vuelto a ver la película, he escuchado la banda sonora y he deducido varias cosas.


La película no se adapta prácticamente en nada al libro pero, sorprendentemente, gusta.

No me explico como una película que simplemente coge la idea más superficial de la novela puede gustar tanto. Normalmente si la película no sigue rigurosamente al libro, queda apartada de la creación, como si nunca hubiese existido. ¿Cómo es que entonces "Blade Runner" es considerada una obra maestra dentro del cine? Puede quesea, simplemente, porque no se la puede comparar con el libro. Se aleja casi totalmente de la novela. Por cambiar, cambia los escenarios, los nombres de los personajes, al protagonista, la historia, las escenas y la filosofía. Después de leerme el libro, puedo aventurarme a decir que el film de Ridley Scott me parece "destilado". Una película que aunque, con una estética que ha inspirado gran parte de mis relatos personales, se queda simplemente en una película de acción y ligero suspense. Pero... si lo "siento"... veo que me sigue encantando.



El libro. Una pequeña joya actualmente olvidada.

La breve novela que escribió Philip K.Dick plantea un futuro y una sociedad. No da grandes detalles, por lo que a veces resulta un poco difícil "pillar" los conceptos y los cambios de escena. Pero también lo bonito de no dar tantas explicaciones es que tú, como lector, sacas tus propias conclusiones, que pueden ser muy distintas a las de tu vecino y al final todos terminamos teniendo una idea propia de lo que es ese futuro. Me ha encantado esta joya literaria. Me ha hecho pensar, reflexionar, me he maravillado con sus personajes, el mundo creado, las ideas. Me molesta que lleve anclada de por vida su referencia con "Blade Runner" cuando la película no plantea ni una décima parte de lo que se quiere expresar en el libro.

Y después de leer "Lagrimas en la lluvia" de Rosa Montero, ha sido una auténtica gozada.

La música. Una mezcla de sintetizador ochentero horrible y a la vez una obra increíble.

La banda sonora está compuesta por Vangelis. Me ha encantado. A veces los sintetizadores son lo más casposo que existe (odio los sintetizadores, y esto es algo personal), pero lo curioso del tema es que eres consciente de que estás escuchando música de los ochenta y a la vez te resulta original, atrayente y excitante. Porque piezas como "Tales of future" (impresionante... de lo mejor que yo he escuchado últimamente) o "Damask Rose" son eróticas, llenas de suspense y adictivas. El toque árabe, como aguanta las notas, las voces, como te sumerge en los sonidos... Como llena todo de fuego, de color y a la vez de lluvia y soledad. Canciones que te producen un vuelco en el estómago. Y también "Blade Runner Blues". IMPRESCINDIBLE. OBRA IMPRESCINDIBLE.

En definitiva: tres obras, muy diferentes entre sí, con una idea común y cada una con encanto digno de descubrir.


jueves, 17 de noviembre de 2011

Espíritus libres


Hace dos sábados, en el cumpleaños de una conocida, alguien habló de que ese mismo domingo iban a poner en la filmoteca "Desayuno con Diamantes".

Llevaba ya tiempo picándome la curiosidad de ver esta adaptación del pequeño relato que Truman Capote escribió para que Marilyn Monroe lo interpretase algún día. Sin embargo, los productores de la cinta creyeron que era mejor que lo interpretase Audrey Hepburn. ¿Por qué? Pues ahora se sabrá.

No tenía ni idea de lo que trataba esta historia. Ante mi apareció una tía delgaducha hablando frases sin sentido. Al principio te quedas como el chico protagonista cuando la conoces, pensando: "esta tía está loca". Porque lo que mola de la historia es que el joven escritor realmente eres tu, el espectador. Poco a poco descubres que realmente la chica delgaducha representa la filosofía del "espíritu libre", la persona que no se quiere atar a nada ni a nadie, la que considera que cada individuo es un ser independiente, la que no se atreve a asentarse en un sitio hasta que realmente se sienta a gusto con donde está. ¡Qué casualidad que la chispa del interés por esta película se desatase en el cumpleaños de un claro ejemplo de este tipo de personas! (Aunque no tan exagerado, todo hay que decirlo).

La explicación de por qué se eligió a Audrey en vez de a Marilyn cae por su propio peso. Las mujeres libres, independientes, suelen estar relacionadas (injustamente) con el sexo. El personaje se gana la vida de las aportaciones que le hacen sus ligues, pero ¡ojo! que la chica no es prostituta. El hecho de haber elegido a Audrey, con esa cara angelical, creo que es un gran acierto pues si no, sí que el espectador podría haber cargado con excesiva sexualidad al personaje. Lo que se quiere defender es que por querer ser un espíritu libre y además mujer, no tiene por qué ir ligado con una chica que se dedica a la prostitución. La esencia de la historia está en defender (o por lo menos entender) la libertad individual y ante todo, la libertad individual de la mujer. El alejarnos de que una mujer debe de casarse, tener hijos y encontrar un hogar.

Lo bonito de este tipo de películas es que, como bien me comentaron al día siguiente, parece que no te das cuenta de que te están atrapando. Estás sentado en tu sillón simplemente mirando la televisión y no te estás dando cuenta de que están sorbiendo el cerebro de una forma muy sutil. Bienvenido sea si el mensaje resultante es mantener tu propia personalidad.

martes, 25 de octubre de 2011

Un efecto retardado: "Tres colores: azul"



Es sorprendente el efecto que pueden llegar a producirme ciertas películas. Cuando vi "Tres colores: Azul" (1993) pensé que era un película lenta. No me pareció lo gran película que mucha gente considera. No entendía el revuelo que se organizó, allá por principios de los años 90. Era pequeña, pero recuerdo que la gente hablaba de ella y que me decían que debía de ser un poco más mayor para poder verla y entenderla.

Ahora creo que da igual la edad. Con que hayas sentido la pérdida de un ser querido, con que hayas sentido esa sensación de no tener fuerzas de levantarte de la cama, de querer quedarte sumergido o sumergida entre las sábanas, observando cómo se cuela la luz y tiñe todo de un color amarillo apagado, es suficiente para sentirla.


Repito, que nada más terminar de verla lo primero que pensé fue "¡qué lenta!". En resumen, es un conjunto de imágenes bien escogidas, unos cuantos retales de piezas musicales inacabadas y el descubrimiento de una gran actriz. Puede que por ella, más que por el argumento o la fotografía, sea por lo que en su época llamó tanto la atención. Juliette Binoche está perfecta e increíble. Creo que es la única actriz que sin la necesidad de articular palabra puede comunicarte todo lo que está sintiendo. Tiene una cara transparente al espectador y, además, consigue que sientas esa tristeza o alegría que emanan de sus ojos.

Después de levantarme del sillón un tanto molesta por "la decepción" vino, como yo lo llamo cuando me sucede, un efecto retardado. Me tiré una semana entera con la película en la mente y en el corazón. A veces me decía "¿pero cómo puede ser? ¡Si te decepcionó!". El caso es que muy de vez en cuando me acuerdo de la película y siento el deseo de volver a verla. Así que supongo que al final debo de considerar que es una buena película y que me gustó. E incluso, me atrevo a decir que me gustó mucho.

Lo que mas me impresionó: la escena del hospital en la que Juliette dice "no puedo" (no voy a revelar más para no contar demasiado. Quien la vea o la haya visto sabrá a que escena me refiero)

A ver si tengo suerte y encuentro por ahí las otras dos partes de la trilogía de los tres colores: "Blanco" y "Rojo".

jueves, 29 de septiembre de 2011

Lo imprescindible de un todo: todo


Sé que la Navidad anda todavía muy lejos, pero debido a que con frecuencia aparecen en mi mente escenas de la película de la que voy a hablar, se me hacía irresistible desahogarme.

"The Family Stone" (título erróneamente traducido al español como "La joya de la familia"), nos habla de una familia de 5 hermanos. Todo comienza cuando el primogénito lleva a pasar esas Navidades a su impecable novia de Nueva York (Sarah Jessica Parker). Como cabeza de familia está una espléndida Diane Keaton, de largas faldas y curiosa taza de café, cuyos comentarios jocosos no dejan la tarea fácil a la recién llegada. Si a ello se le añade una hermana pequeña maliciosa (interpretada por Rachel McAdams cuyo papel le va al dedillo), una oveja negra llamada Luke Wilson y algún que otro secreto familiar... la maravilla está servida.

La película es para echarse unas risas y unas lágrimas. Pero, por favor, ni se trata de una película de risa fácil y tonta, ni tampoco de un dramón de clínex e hipo. Ante todo, que quede claro, es una BUENA película que saca a relucir todos los estados de ánimo. ¿Comedia romántica? No. ¿Drama? Tampoco.

Además, una de las cosas que más me gusta, es que cada uno de los personajes se hace imprescindible para entender al resto. Cada uno tiene una historia, una influencia en la familia por lo que les hace imprescindibles. Pues, ¿acaso no son así las familias? Es decir, un grupo de personas en el que si falta alguna de ellas, el resto deja de tener sentido.

Esta película me gusta porque, entre otras cosas, refleja muy bien esa filosofía. La filosofía de que a las familias las hacen así los padres, pero además las hacen así los hijos que "han tocado".

Lo malo de todo, que creo que pasó inadvertida en las salas y posiblemente pase inadvertida si alguna vez la ponen en la televisión. Todo el mundo pensará que es "la típica cinta navideña" y no se darán cuenta de que aquí hay algo más. Por eso me conformo con que gracias a esta entrada a alguien le suene que alguna vez oyó hablar de ella y que entendió que era muy buena.

Preciosa... en serio... preciosa.


(Gracias a mi tía Belén por sugerírmela)

jueves, 22 de septiembre de 2011

Con 10 años de retraso


Tenía 15 años cuando mi madre me mandó IMPERATIVAMENTE a la cama una noche de domingo. Bajo la excusa de que al día siguiente tenía que madrugar y que "esta película me parece demasiado violenta para ti", subí las escaleras resignada y acabé sentada en mi cama, cagándome en toda la ética existente contra la visualización de sangre y disparos en una película. Pero si ya había visto Terminator 2 ¿qué leches me estaba contando?

Al día siguiente, mi madre se levantó y su comentario fue "¡lo que te perdiste ayer! ¡Cómo moló la película!". En ese momento, la odié... imperativamente.

Con el transcurso de los años, cada vez que se visualizaba alguna escena o imagen de "Abierto hasta el amanecer" mi madre comentaba un "¡Cómo mola esa película!" y yo volvía a odiarla desde mi asiento.

Sin embargo, el domingo pasado, yo, como el ave fénix, resurgí de mis cenizas. A las 22 horas se proyectaba en mi televisor la película e IMPERATIVAMENTE exigí su visualización. Esta vez no me iban a engañar.

Como era de esperar, no me defraudó. Me pareció absolutamente divertida, violenta, ácida y fantástica. Bestia, original y con un maravilloso reparto. Un recién estrenadito en el cine George Clooney, un freak-de-horrible-corte-de-pelo Tarantino y una "niña-mujer" Juliette Lewis. Sin olvidar a Harvey Keitel y el personaje de Salma Hayek que le dio la fama (no sé por qué, pero creo que la chica se estrenó como monumento sexual y a mi todavía sigue sin parecérmelo)


Lo malo de todo esto es que debido a los 10 años de retraso que llevo, ha habido tiempo para que me hablasen de la película y para enterarme de todas las sorpresas que contiene. Si en su día, me hubiesen dejado verla, supongo que lo habría flipado más. Aún así, entiendo por qué es considerada un clásico.

martes, 19 de julio de 2011

Un llamamiento a la esperanza

Entre tantas subidas y bajadas de bolsas, tantos políticos que se mueven dando círculos, tanto joven (y no tan joven) manifestándose por tener un futuro y no una mierda pinchada en un palo (prestado)... parece que alguien quiere abrazarnos y darnos un poco de esperanza.

Ya hace bastante tiempo que fui a ver la última película de Woody Allen y todavía me meto como una loca en los enlaces de periódicos o páginas web que hablan de ella. Y es que la película, aunque parece hecha para culturetas literarios, no hace más que provocarnos un suspiro, darnos una palmadita en la espalda y susurrarnos al oído un "¡ánimo!" tan necesario en estos tiempos de crisis.



Lamento que las personas se sitúen ante la cartelera y pronuncien la típica frase de "yo no voy a ver una película de Woody Allen". Mi pregunta entonces es: "¿por qué?", bueno, mejor dicho: "¿¡¡POR QUÉ!!?" No se dan cuenta de que están perdiendo la maravillosa oportunidad de salir de nuevo a la calle con consuelo en su corazón, no con una amplia sonrisa al estilo salida-del-cine-después-de-ver-Amelie, pero sí con una esperanza, unas ganas de disfrutar del mundo que nos ha tocado vivir; porque a pesar de crisis, de política, del paro, del desconcierto, la dejadez y la amargura, hay cosas bonitas y maravillosas que son propias de nosotros mismos y que nadie más va a tener.

Así que por favor, puede que ustedes vayan obligados al cine a ver "otra de Woody Allen", pero ruego que por lo menos, no quiten la oportunidad de sentir esa esperanza de la que hablo a la pareja que les acompaña.

domingo, 10 de abril de 2011

El efecto Juliette

Hace un par de semanas me senté en el sillón de casa a visualizar "Roller girls" ("Whip it!" en su versión original)

Es una de las primeras películas que hizo Ellen Page, la famosa actriz de "Juno" y que terminó de enamorarme en "Origen". Por eso, y nada mas que por eso, me quedé a verla. La curiosidad de ver una de las primeras pelis de esta joven y con el conocimiento de que Drew Barrymore la había dirigido. Avisaban fracaso de crítica y de taquilla, pero aún así me quedé a verla.

Sin embargo, algo sucedió que yo no me esperaba. En la escena en la que Page descubre esta modalidad tan violenta de patinaje, aparece una chica que me es familiar. Bueno... quizá debería de decir una mujer. Y es en ese momento cuando me digo "¿esa no es Juliette?"

Efectivamente, aparece Juliette Lewis en la pantalla y yo me quedo petrificada. Por supuesto aparece más plana que una plancha, con esa cara de pocos amigos... pero aparece fuerte, dura, en definitiva: aparece Juliette Lewis. No hay mas que decir. No hay excusa. Hay que quedarse a verla, simplemente... porque sale Juliette. Musa indiscutible de algún que otro conocido y referente del concepto mujer para muchas de las mujeres de mi círculo (incluyéndome a mi misma)

El caso es que me quedo a ver la película, enganchada solo por ver si en la siguiente escena vuelve a aparecer Juliette, con sus piernas enormes, con sus andares rudos, fuertes, inquebrantables. Con una melena rebelde, despeinada, salpicada por mechas rubias, de lo más sexy y de lo más rockero.

Entonces pensé que muchas de las chicas que en su día verían esta película, se "querrían parecer" al personaje de Page... pero no sé. No sé si será porque a mi siempre me gusta el malo de la peli o porque, hablemos claro, yo ya soy más mayorcita... que a mi quien me gusta es Juliette. Porque Juliette, aunque esté participando en una de las pelis mas malas de la historia (como este "Roller girls") tiene la capacidad de engancharte, de iluminar la pantalla y de comerse a la protagonista más dulce y bonita.

Y soy una de las afortunadas personas que puede decir que Juliette, en la realidad, a 2 centímetros de ti... sigue siendo la caña.

miércoles, 16 de febrero de 2011

El "score" más buscado


Era el año 2000 y en la televisión digital estrenaron una película "bastante guay".

Eran guays los protagonistas, los vasos de su apartamento de estudiantes eran guays, la ropa guay, los profes guays, los locales de "un barrio obrero" eran guays, las servilletas eran de cocktail guays, el argumento era guay...
Y por supuesto la banda sonora original que Graeme Revell compuso para la ocasión... ERA GENIAL.

2000 - Graeme Revell - "Gossip Score"


Desde el año 2000 estuve buscándola, hasta que un buen día un buen samaritano de Internet me dijo dónde podría encontrarla. Fue un gran día. Había tardado 10 años en encontrar una banda sonora, pero al fin la tenía en mis oídos tooooooodo el tiempo que quisiese y lo mas importante: completa, no por segmentos sacados de una cinta de radiocassette, grabada desde el vídeo mientras se reproducía la película (y sin que hablasen los protagonistas por encima, jejeje).

Es ideal para ir por la calle, para estudiar, para trabajar y para estar tirado en la cama por la noche. Hará las delicias de aquellos que veían en la obra de Clint Mansell, "Requiem for a dream", editada el mismo año que la presente, un antes y un después en la composición de música para películas.

Creo que con esta muestra será suficiente para que apreciéis que no es una banda sonora como otra cualquiera.


lunes, 31 de enero de 2011

Si quieres levantar la audiencia...


Dato curioso: si una cadena quiere levantar los índices de audiencia, lo más fácil es poner "Pretty Woman"

Y a todo esto ¿por qué?

No es la película más taquillera de la historia del cine, pero sí que podría ser la película más taquillera de la historia de la televisión. ¿Razones? Para mí... MUCHAS

Para empezar, sale Julia Roberts, la sonrisa más famosa de la pantalla. Por otro lado Richard Gere, aunque para mí, como si hubiese sido Harrison Ford. Si nos paramos a analizarla es de las pelis mas fantasiosas que existen. Una prostituta que de repente se convierte en princesa de un bonito hotel de Beverly Hills y de ahí... a ser la princesa de la tierra. Es de amor y parece que tanto a mujeres como a hombres les gusta. Entonces ¿qué le hace a esta película ser lo que es?

A veces me he parado a pensar que a la gente lo que le gusta ver es la escena de las compras, en la que Julia se desplaza por las calles con un impresionante traje blanco y un sombrero negro desplegando a su alrededor la frase "tengo dinero y elegancia" ¿el sueño de muchos? Puede.
O quizá sea, ver justamente el clímax de esa escena, en la que Julia entra en la tienda donde el día anterior la han rechazado por su aspecto y en la que les dedica un "pues metió la pata... ¿y cómo? Pues hasta el cuello"

Y puede... que guste porque hasta que no vimos la escena de la ópera, no supimos como podríamos verbalizar "ese sentimiento"... el sentimiento de que algo te gusta tanto, que por poco te meas de gusto en las bragas.

Creo que simplemente gusta, encanta... porque es de esas películas en las que te pasas de principio a fin con una sonrisa en la cara.


jueves, 9 de diciembre de 2010

Chicas trabajadoras


Lo mejor que pude hacer ayer fue ver “Armas de Mujer” (título original “Working girl”). Esta peli la vi en mi más tierna infancia, cuando teníamos Canal+ en la casa de la abuela y podíamos grabar películas con el vídeo.

En ella una Melanie Griffith subidita de peso (en relación a los figurines actuales de la gran pantalla) guapa, dulce y preciosa, ve como un día todo su futuro se desmorona. ¿Y qué hace? Pues arriesgar el todo por el todo.

La película se puede ver desde varios puntos de vista. Si pillas el mensaje de que uno en la vida debe de conseguir ser un tiburón de las finanzas, que eso de quedarte como secretaria, es lo peor de lo peor, la película no te gustará nada. Pero si en vez de verla con esos ojos, decides que lo que realmente te está contando es la historia de una chica que se ha sacado el título en la escuela nocturna, que vale mucho en su trabajo y que por el hecho de no haber estudiado en Harvard ya se le considera un ser inferior y que un día decide plantarse y “saltarse las reglas” para conseguir su objetivo profesional (aunque este sea convertirse en una tiburona), la película llega a gustarte bastante. Y si ya decides que lo que estás viendo es una película sobre una mujer que no se rinde ante nada, que aunque todo le sale mal, no para de luchar, se convierte en una de tus favoritas.

Completa el reparto principal un Harrison Ford muy bien elegido. Las partes cómicas de este personaje no tienen precio (“¿le apetece una última copa?”) Y si ya nos fijamos en la mala malísima Sigourney Weaver, haciendo de repija de la Quinta Avenida, que le va el papel como anillo al dedo; evidentemente puedes pasar un buen rato.

Pero, como pasa en estas películas, siempre hay un personaje que se le puede llegar a considerar “el diamante en bruto”. Es esa Cyn, la mejor amiga del personaje de Griffith, interpretada por Joan Cusack, la que llega hacer las delicias del espectador cuando aparece. Las sombras de ojos, el peinado ochentero y su “a veces, canto y bailo en ropa interior y eso no me convierte en Madonna. Jamás lo seré” hacen que cada vez que aparezca sepas que se avecina una escena memorable.

Y para terminar, siempre quedará esa canción “Let the river run” para escuchar en cualquier parte y que creo que nunca pasará de moda.



jueves, 18 de noviembre de 2010

Escenas memorables (vol. 1)


Emma Rae: "Eddie se acerca a la casa ¿qué hago?"
Grace: "entretenlo"

Grace se mete en el baño para aclararse los dientes. Eddie llama a la puerta y Emma Rae le abre.

Eddie: "Hola ¿está Grace?"
Emma Rae: "siiii"

Emma Rae le propina a Eddie una patada en la entrepierna. Eddie cae al suelo retorciéndose de dolor. Grace sale del baño asustada.

Grace: "Pero Emma Rae... ¿qué has hecho?"
Emma Rae: "tu has dicho que le entretuviese... se está buscando las pelotas"



Escena de la película "Algo de que hablar" (1995)
Emma Rae: Gena Rowlands
Grace: Julia Roberts
Eddie: Dennis Quaid

A mi padre... que siempre ha querido que fuésemos como Emma Rae.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Caballeros y Princesas


Hoy he visto "El tigre y la nieve", una película de Roberto Benigni. En ella, un loco enamorado recorre medio mundo para intentar salvar a su princesa.

Durante el viaje, un poeta amigo suyo (interpretado por el siempre magnífico Jean Reno) le presenta a un farmaceutico irakí que le puede dar la clave para salvar a su amada. Antes de presentárselo le cuenta que es un antiguo amigo de la familia y hay que tratarle con respeto. El farmaceutico es un noble.

El loco enamorado le pregunta qué ha hecho para merecer esa distinción. Entonces el poeta le cuenta que el farmaceutico partió a la guerra y al volver descubrió que su mujer había cogido la viruela y su cara había quedado completamente desfigurada. Fue en ese momento cuando el hombre fingió haberse quedado ciego para evitar el dolor a su mujer. Y no fue hasta la muerte de su esposa (15 años después) cuando declaró que todos esos años había estado fingiendo. Es por eso por lo que en la familia del poeta se consideró que aquel hombre merecía la distinción de noble, de auténtico caballero.

Es en momentos como este en el que me acuerdo de aquella entrada que escribí una vez sobre la definición del hombre. ¿Qué distingue a un niño de un chico? ¿Qué distingue al chico del joven? ¿Qué distingue al joven del hombre? Y lo más importante ¿qué distingue a un hombre de un caballero?

Se abre el turno de debate.


sábado, 22 de mayo de 2010

Vecindario... ¡he vuelto!

Acabo de terminar de ver "El Caso Bourne" y lo mejor es el final (lo siento) cuando empieza a sonar la canción de Moby. La p... es que han cortado los títulos de crédito y no he podido terminar de escuchar la canción. ¡¡Pero con tranquilidad!! Que tengo su disco... Y eso significa que he subido las escaleras con suma tranquilidad, he cogido la caja de mi mueble de música, he metido el cd en el reproductor, he seleccionado la pista 9 y he subido el volumen de mi "multifuncional" amplificador. Problema solucionado.

Creo que hará como... ¿3 años? que no me ponía un disco de Moby. Sí... ¡he vuelto! He vuelto a las tardes de primavera estudiando como una cosaca y con la música a todo trapo, con la ventana abierta... Y si tienes la ventana abierta con la música a toda leche lo más normal es que se enteren tus vecinos. Me da igual, así les culturizo musicalmente. Y amigos míos... si, puede que esta sea la última primavera que hago esto. Porque puede que en na´termine la carrera y a veces me viene un no se qué por la tripa. Una mezcla entre pavor y alegría. Pero eso siempre sucede con los cambios. Lo que hay que ser es valiente al enfrentarte a ellos.


domingo, 2 de mayo de 2010

¿Has oido alguna vez un estertor de muerte?

Esta es la frase que se me quedó grabada la primera vez... y la segunda... y la tercera...

El viernes vi "El Club de la Lucha" en el cine improvisado que tenemos en la escuela.

Yo ya la había visto, hace bastante tiempo, pero aún así logró captarme tanto (o más) como la primera vez.



Cuando hablo de esta película con la gente suelen responderme varias cosas:

Opción 1: "El club de la ¿qué?"
Opción 2: "Puff vaya coñazo de peli" (y muchas veces ni la han visto)
Opción 3: "Esa peli es una rayada" (y muchas veces ni la han visto)
Opción 4: "Qué caaaaña de peli. Me encantó. ¿Te has fijado que Tyler sale al principio en fotogramas entrelazados" (Evidentemente les gusta, la han visto y la han visto varias veces)

Yo puede que me considere de esas personas de la opción 4. De hecho me impresiona y alucinan cada uno de los personajes. A veces pienso que los personajes fueron escritos para que estos actores los interpretasen.

¿Quién no iba a interpretar mejor a la intrigante Marla Singer que la reina del universo Burton, Helena Bonham Carter?

¿Qué actor puede combinar a la perfección la cara de incredulidad y pocachicha mezclada con la de psicópata desbordado? Los has adivinado: Edward Norton.

El reclamo de la película lo ponía Brad Pitt, pero he de decir que al muchacho no se le puede decir ningún "pero". Yo tampoco habría dudado su participación a la hora de hacer el casting y menos después de recordar aquel papel que hizo en "12 Monos".
Pero ¿qué hay de especial en ella?

Pienso que la película es audaz, divertida, enigmática y revoluciona la forma de rodar y de narrar una historia. Los efectos especiales y sobretodo los de sonido son de lo mejorcito que hay. Reune en 139 minutos 3 de los mejores personajes que ha habido en el cine de la década de los 90.

Y lo mejor... que pasa el tiempo y me sigue enganchando al asiento, sigue haciéndome reír y sigue provocandome ese "nosequé" en el que te tiras días y días después de haberla visto, recordando escenas de la película.

Esta vez me he fijado un poco más en la banda sonora... y ahora me ronda muy de vez en cuando por los oidos.
En definitiva, si ya la has visto y no te ha gustado dale otra oportunidad y veela con otros ojos (y a oscuras ¡por favor!) y si no la has visto ¡¿pero qué haces que no lo estás haciendo ya?!




sábado, 13 de marzo de 2010

Grandes injusticias. Caso 2: Johnny Lawrence de los Cobra Kai (Karate kid)

El caso de Johnny para muchos es el caso más injusto.
Mucha gente hubiese preferido que Johnny hubiese ganado no porque creyesen que Johnny tuviese la verdad absoluta, sino simplemente porque piensan que Daniel es odioso.

Repasando las premisas para sustentar mi tesis he creido conveniente que muchas de las opiniones vertidas por los demás sean expuestas tal cual en la entrada de hoy.

Pasemos pues a estudiar el caso.

El estudio debe comenzar, como no, por el principio de la peli. Daniel llega a un sitio nuevo y por tanto todavía no ha hecho amistades.
Todo da comienzo en una reunión en la playa donde encuentra al personaje de Elisabeth Shue. Aquí empiezan los problemas.

Por ejemplo, la escena en la que se pone a hacer el chulito con el balón es de vergüenza ajena. A cualquier tía con dos dedos de frente le daría asco que un niñato le entrara así.

Después del ligoteo con Elisabeth llega Johnny. Johnny es el ex de Elisabeth y en la escena de la playa pretende hablar con ella. Daniel llega haciéndose el chulito (metiéndose donde no le llaman) y diciendo que sabe karate.

Daniel es asocial (no tiene ni idea de relacionarse con la gente, es un niñato malcriado), un amargado y un llorón. Llega nuevo a un sitio y quiere ser el rey del mambo, ligarse a la tía más buena y ser el centro de atención, y como le calientan la cara por tonto, a llorar.
Pues no chaval, si vas de ese palo por la vida te las comes dobladas.

Las premisas son las siguientes:

- Johnny lleva entrenando seguramente desde que es un canijo con el loco ese de Vietnam y mazo de horas al día -> mucho sacrificio
- Johnny tiene mucho mérito por aguantar las clases tan duras y nunca rechista ¿acaso Daniel sería capaz de aguantarlas cuando no hace más que preguntar al maestro que por qué leches tiene que lijar el suelo?


Buf, es que encima hasta le toca los cojones a Miyagi. Que si no entiendo por qué tengo que hacer esto, que si me hubiera gustado irme a pescar contigo. Niñato llorón e impaciente. Seguro que los Cobra Kai no cuestionaban a su sensei. ¿Tú quieres aprender kárate? ¡¡pues atiende y deja de dar por saco!! Si eres tan listo entrénate tú.
Encima lo de la mosca... El pobre Miyagi intentándolo durante años y PAM... El capullo tiene la potra de su vida. No hay absolutamente NADIE en la película al que el Daniel de las narices no le toque los huevos, ¡nadie!

- Daniel es un poco pelele mientras que Johnny es un tío bastante más "hombre"
- Daniel solo ha entrenado en la parroquia y se las va dando de karateka experto -> tonto y creído
- Johnny pretende olvidar el tema pero Daniel remata con el manguerazo de Halloween. Literalmente Johnny le dice: "¿no lo podías dejar estar?" cuando finalmente le pillan.
- Cuando Daniel gana, Johnny le entrega el premio y le dice "bien hecho Daniel, un buen campeonato" de forma humilde. ¿Daniel lo habría hecho o se habría retirado llorando?

Dios, es que le daba collejas hasta que se me durmiera la mano, jajaja. ¡Cómo le odio!

Por mi parte... yo soy de Cobra Kai, como lo demuestra mi flamante camiseta

A continuación os dejo un bonito video con el que rindieron homenaje al Johnny que debía de haber ganado.





sábado, 30 de enero de 2010

Cabreos


No sé vosotros pero estos días yo tengo un frío de morirme. A parte de eso...

Desde el miércoles tengo una sensación bastante.. ¿cómo decirlo? La sensación de que todo va a peor, te das cuenta y no puedes hacer nada.

Para empezar, el miércoles vi AVATAR (¡por fin!) Dejé a un lado mis apuntes y me fui a la sesión de las 10 a ver la última maravilla que ha creado James Cameron en formato 3D (por que yo lo valgo)

Salí del cine maravillada y muy cabreada. Maravillada por los colores, imágenes, concepto de película, personajes... pero también muy cabreada porque, está claro que con la sociedad actual, veo más probable que nos toque la lotería cuando juega toda la galaxia que el que nos salga una extensión del cerebro que nos permita comunicarnos mentalmente con toda la naturaleza (animales y plantas) que nos rodean tal y como hacen los habitantes de Pandora. Estar en "armonía" con el medio ambiente. No desear un coche, un ordenador, una bonita casa que enseñar a las visitas... simplemente que nos baste con una maravillosa selva, llena de árboles y animales y disfrutar así de la vida. (Si Michael levantara la cabeza)


Después vino el anuncio que ha hecho el Gobierno de aumentar la edad de jubilación a los 67 años. Mucha gente que empezó a trabajar a los 12 verá como ahora debe de esperar 2 años más para obtener la jubilación... y lo mejor de todo, es que después de estar 50 y pico años cotizando, la pensión es una mierda pinchada en un palo.
Es en este momento cuando esta pequeña naranja se vuelve a cabrear. Porque si esto es ahora ¿significa que yo como mínimo voy a tener que esperar hasta los 70? Y entonces te llueven un montón de preguntas más en plan: "mi pensión será una mierda, bueno, pues entonces vivo de mi capital. Pero si no me puedo comprar una casa para vivir ya que lo que ahora se llevan son los contratos basuras y los sueldos ínfimos ¡¿cómo leches voy a conseguir el capital para vivir mi jubilación!?"

Entonces se te pasan por la cabeza cambiarte de país (aunque siempre habrá sus "peros"), volverte una asesina a sueldo, pegar un braguetazo con quien sea...


sábado, 16 de enero de 2010

El re re re redescubrimiento de Reality Bites

La primera vez que la vi me decepcionó mucho. Había estado leyendo sobre ella aquí y allá. "Una de las películas de la generación de los 90" decían en multitud de referencias.

Hablo de "Reality Bites" (1994):



Y es que estos "bocados de realidad" con el tiempo se han ido ganando mi admiración. Sí, la primera vez los 90 minutos que dura la película llegaron a parecerme insufribles. El aburrimiento fue mayúsculo, pasé algunas escenas de largo... Pero también es cierto que la primera vez que la vi tenía unos 16 años.

La segunda vez que la vi no me pareció tan aburrida. Empecé a verle la gracia a algunas de las conversaciones que una GUAPÍSIMA Winona tiene con sus amiguetes. Ethan Hawke me enamoró un poco más y una desconocida Jeneane Garafalo (protagonista de una de mis comedias amorosas favoritas "la verdad sobre perros y gatos") acabó de ganarse mi respeto.

La habré visto unas cuantas veces mas desde entonces y hoy me he acordado de ella. Sí, hoy tengo 23 años y no sé por qué pero esta vez me ha enamorado. Le he terminado de pillar el gustillo y me ha parecido una película muy bien hecha. La gran curiosidad, por si alguno no lo sabe, es que está dirigida por el ahora más actor que director Ben Stiler. Tiene escenas memorables y una banda sonora muy recomendable.

Me ha hecho mucha gracia ver la ropa de los protagonistas. Sí, ese año 1994... Kurt Cobain, la generación X, River Phoenix, las camisetas anchas a cuadros...


domingo, 10 de enero de 2010

Volviendo a my blueberry nights

En noches como esta lo que más me apetece es: sentarme en el sofá/cama con una taza de chocolate caliente, mi manta preferida, una luz tenue y escuchar esta canción...





My Blueberry nights... es una peli que reconozco que puede resultar lenta, poco interesante... pero que mí me llegó al corazón.

domingo, 27 de diciembre de 2009

EL HOMBRE



Hace poco vi la película "El Tren" y me quedé maravillada ante la presencia de este hombre: Burt Lancaster.

Ver en la pantalla sus facciones rudas, su mirada serena, su traje y su templaza me hizo preguntarme "¿por qué actualmente no hay hombres así en el cine?" Y es que ahora mismo a mi no se me ocurre quién puede tener el papel de Bogart, Stewart, Gable, Eastwood, Connery y por supuesto Lancaster en la actualidad.

Puede que una versión actual y "light" sería George Clooney, pero sinceramente, está muy lejos de alcanzarles.

Y entonces me pregunté "¿dónde está el punto de inflexión?" Puede que éste punto de inflexión tuviese el aspecto de un chaval rubio, de ojos claros, no tan fuerte como los anteriores, que jugueteaba en una casa de recién casados con una chica llamada Jane Fonda. No es ni más ni menos que Robert Redford.

Redford es guapo, atractivo, con una sonrisa increíble, ¡¡tremendo!! pero no tiene esa fuerza en la cara. Y es que por la "culpa" de Robert hemos pasado de Bogarts a Leonardos DiCaprio, de Stewarts y Gables a Brads Pitt... Sí, ellos son guapos, buenos actores (ahora mejores que antes) pero siguen teniendo un aspecto a mi juicio destilado. Falta algo... y ese algo es importante.

Vas al cine y tu reacción es "¡qué guapo!" pero no tienes la reacción de "¡qué hombre!" en el sentido estricto de la palabra.

Y lo peor es que... este cambio en el concepto de la palabra "hombre", tal y como yo la entiendo, seguramente (y peligrosamente) empieza a ir más allá de las pantallas.

¡Cuidado, madres y padres! Que a este paso nos quedamos sin Lancasters en la vida real.